MADRID: TRES RINCONES Y UNA MIRADA TÉCNICA

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Madrid, mi ciudad, es como un lienzo multicolor de luces, formas y recuerdos. Con mi fotografía he intentado buscar en algunos edificios las geometrías limpias en espacios desprovistos de ruido.

Te invito a recorrer tres rincones y a ver tres fotos que son parte de mi última colección «Madrid a la atura», creada desde terrazas y azoteas, durante varios amaneceres o bajo las luces de un atardecer.

1. TORRE PICASSO

Torre Picasso Madrid

Este no es solo un edificio del Centro financiero de Azca. Además, es uno de los paisajes de mi infancia. Porque nací y crecí en esta zona de Madrid, y quizás por eso su silueta es sinónimo de hogar, de refugio. Es una «cara más que conocida».

La Obra: He buscado su faceta más minimalista, eliminando lo superfluo para centrarme en su verticalidad y pureza. Esta foto la hice al atardecer, con el sol incidiendo en la parte izquierda del edificio, de ahí el color amarillo.

Ideal para: Espacios de trabajo u oficinas que busquen transmitir equilibrio, elegancia y serenidad.

2. EL PIRULÍ: UN ATARDECER EN ROSA

Fotografía de Madrid desde azoteas para decoración de interiores

Esta panorámica la tomé desde una azotea, en el segundo exacto en el que el cielo de Madrid viraba hacia el rosa antes de oscurecer. El Pirulí aparece como un eje vertical que rompe el horizonte. No es la foto de postal habitual. Es el registro de una luz que solo dura unos minutos, y que requiere una exposición técnica precisa para no perder los matices del atardecer.

  • La Obra: Una explosión de tonos lavados que aporta luz cálida y acogedora a cualquier estancia.
  • Tip de decoración: Es la pieza perfecta para un dormitorio o un rincón de lectura.

3. EDIFICIO CARRIÓN: EL DESPERTAR DE UN ICONO

Fotografía de Madrid desde azoteas para decoración de interiores

El amanecer en la Gran Vía tiene una luz distinta, curiosa. Aquella mañana que capturé la fotografía amaneció despejado, con alguna nube difusa. La luz naranja que se refleja en los edificios apenas dura unos segundos. Para un fotógrafo, este momento buscado es pura magia. He vuelto varias veces más a la misma hora, la última con la foto enmarcada bajo el brazo, para ver cómo dialogaban papel y asfalto.

La Obra: Mi mirada sobre el Carrión es limpia, sin ruido ni distracciones. Solo la esencia de una estampa icónica de la capital.

Dónde colocarla: Es una foto perfecta para iluminar espacios de trabajo, despachos y estudios creativos.